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NUEVO MUNDO VIL

Afilonius Rex, Madrid, 17 de octubre de 2024
«Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos»
Rafael Alberti
Amigos, europeos, conciudadanos. Ya es hora de que todos nos pronunciemos contra el mal, la criminalidad y la impunidad. Es hora de que nos pronunciemos contra la injusticia dondequiera que la encontremos. Y es hora de decir basta.
Y ese no será un camino de rosas, de buena gracia y de amor fraternal.
En este vil mundo nuevo, alzar la voz contra el genocidio, la limpieza étnica, el apartheid, los crímenes de guerra y las violaciones de los derechos humanos es ahora un acto revolucionario.
En este vil mundo nuevo, denunciar la amoralidad, la desinhibición y la degeneración es obra de disidentes.
En este vil nuevo mundo, oponerse con vehemencia a los pecados que claman al cielo es racista, incluso antisemita, aun cuando entre quienes lo hacen se encuentren El Papa, Pedro Sánchez, Simon Harris, António Guterres, Luiz Inacio Lula da Silva, Recep Tayyip Erdogan, el rey Abdullah II, Gustavo Petro, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, Cyril Ramaphosa, Alexander De Croo, Emmanuel Macron, Shehbaz Sharif, Mia Mottley, Wang Yi, Sergey Lavrov, Retno Lestari Priansari Marsudi, Mohamad Hasan, y otros.
En este vil nuevo mundo, nos están intimidando para que creamos que lo incorrecto es correcto, que matar es cuidar y que los niños son víctimas inevitables.
Y todo por el bien común, por la unidad y a favor de divinos intereses creados.
En este vil nuevo mundo, somos testigos de la degeneración de quienes piensan que es aceptable e incluso divertido celebrar la muerte, el desmembramiento y la destrucción.
En este vil nuevo mundo, asistimos al retorno a la horrenda ignorancia y brutalidad de mi país, bien o mal, a mi manera o en la carretera, y haz lo que yo digo, no lo que yo hago.
En este vil nuevo mundo, corremos el peligro de perder nuestra brújula moral colectiva, nuestro sentido de lo que es correcto, y de adquirir un desprecio por el respeto a las personas y a las vidas.
En este vil mundo nuevo, nos dirigen mentirosos, vividores y estafadores. No entendemos por qué elegir a gente buena es mucho más importante que elegir a matones y fenómenos inteligentes pero sin escrúpulos. No comprendemos la importancia de las dimensiones humana y ética, y no estamos a la altura de la tarea de cuidar del mundo y de las personas que lo habitan.
En este vil mundo nuevo, debemos crear faros de esperanza, luz y guía. Debemos ser capaces de tender la mano a las víctimas y ofrecer esperanza a los reprimidos y dignidad a todos. No debemos imponer la vil naturaleza de algunos de nosotros a hombres, mujeres y niños inocentes.
En este nuevo mundo vil, tenemos que afirmar con firmeza que ya basta y que se acabó la canallada. Debemos apartar a los hombres y mujeres culpables de cualquier poder y educar a todo el mundo en cómo comportarse como un ciudadano del mundo ético, implicado y empático, en el que cada uno de nosotros pueda tener sus propias opiniones, interpretaciones y puntos de vista.
En este vil nuevo mundo, las Naciones Unidas son más necesarias que nunca. La democracia real y el respeto de todos los Derechos Humanos son más esenciales que nunca. También es importante reconocer que la honestidad, el rigor y la decencia en la política son más necesarios que nunca.
Quiero concluir con una reflexión de un buen amigo.
Si te desvías de tu camino para dañar o matar niños o incluso apoyas tales cosas, en ese caso, eres un bastardo psicópata repugnante, amoral y criminal. Peor incluso que un asqueroso pedófilo. Y nada más de ti importa. Ni tu religión, ni tu ideología, ni tu partido, ni tu nacionalidad, ni tu apoyo, ni tu etnia o cultura, ni siquiera tu cocina preferida… ¡Nada!
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